lunes, 27 de julio de 2009

ENSAYO: LA MELANCOLIA

Se trata aquí de la vigorosa vastedad del fenómeno existencial de la melancolía. La plenitud interior de su potencia. El significado más profundo de la melancolía es de carácter espiritual y el “lugar” donde se vuelve absolutamente claro el punto crítico de nuestra situación humana.
La melancolía es algo demasiado doloroso y que penetra con demasiada profundidad en las raíces de nuestra existencia. Creemos que se trata de algo relacionado con las profundidades de nuestra naturaleza humana. 

Las frases que siguen tienen que permitir delinear claramente los límites y las dimensiones interiores dentro de las cuales se mueve este fenómeno, quizás el más doloroso de la existencia humana:
- “Lo que me reconciliaba con mi destino y mi sufrimiento, a mí, el prisionero tan desdichado, tan atormentado, era la libertad ilimitada de poder disimular: yo tenía y he recibido el permiso de estar absolutamente solo con mi dolor.”
- “Vengo precisamente de una sociedad en la cual yo era el alma; el ingenio fluía de mi boca, todos reían, me admiraban, pero yo me fui, si el guión debe ser tan largo como los radios de la órbita terrestre.... me retiré...”
- “Es terrible la total incapacidad espiritual que padezco en este tiempo, precisamente porque está asociada con un anhelo destructor, con un apasionamiento espiritual - y sin embargo tan carente de contornos que una vez más no sé qué es lo que echo de menos”
- “Cada sentimiento retumbaba en mi alma. Cada pensamiento se ofrecía en sí mismo y cada pensamiento se recogía en mi alma con un regocijo solemne, tanto la idea más disparatada como la más rica. Cada sensación era presentida antes que ocurriese, de tal modo que para mí era tan sólo la realización esperada de una posibilidad yacente en mí.”

El vacío de la existencia. Uno podría decir el vacío metafísico. Este es el punto donde la melancolía se relaciona con el hastío. El sufrimiento melancólico tiene un carácter particular de interioridad; una profundidad especial, algo de desamparado que queda al descubierto. Falta aquí una determinada fuerza de resistencia, y esto hace que el elemento doloroso se una con otro elemento del interior de la persona. Esta cercanía del sufrimiento y, a su vez la falta de proporción evidente entre el dolor normal que ocasiona cierta causa y la profundidad de su efecto en la persona melancólica, muestra que se trata aquí de algo congénito. El punto crucial, lo determinante, no se encuentra entonces en la circunstancias exteriores, en los estímulos externos, sino en el interior mismo, en una afinidad electiva con todo aquello que de alguna manera puede herir, lastimar. La naturaleza melancólica es particularmente sensible a los valores.
Su constante búsqueda de lugares vacios, se expresa incluso en toda la estructura de su existencia.
Pero esa sombría tristeza, encierra a veces un punto infinitamente precioso: que la presión se relaje, que el encierro interior desaparezca y que, entonces, se libere la existencia de ataduras, y sea posible ese sentirse elevado, flotando en el aire, de la totalidad del hombre; que el hombre experimente esa transparencia de las cosas y de la existencia, esa claridad de visión y certeza en dar forma a la obra. Es huir de lo superficial para refugiarse en el misterio de las profundidades originales. Es la aspiración de los grandes melancólicos por la noche y las “Madres”.
Del melancólico surge la sobreabundancia de vida y es quien puede experimentar el carácter indomable de todo lo existente. Pero siempre, creo yo, en unión con la bondad, con el deseo que la vida tenga por meta la bondad, la benevolencia, el bienestar de los otros.
La melancolía es anhelo de amor. De amor en todas sus formas y en todos sus grados, desde la sensualidad más elemental hasta el amor supremo del espíritu. Lo que impulsa el corazón del melancólico es el Eros, la aspiración de amor y belleza.
La predisposición del melancólico es sensible a los valores y aspira a lo valioso por esencia, al bien supremo. Pero es como si, justamente, esta exigencia de lo valioso se volviera contra sí misma. Pues a la par está presente el sentimiento de que es algo imposible de cumplimentar. Esto puede relacionarse con determinadas vivencias: haber fracasado en algo, haber sido negligente en un deber, haber utilizado mal el tiempo, haber desperdiciado la oportunidad que ya no vuelve a repetirse.
La melancolía es como una atmósfera que todo lo inunda, como un fluido que todo lo penetra, como una sustancia amarga y dulce al mismo tiempo, que se mezcla con todo.
Fuente: ALCMEON REVISTA ARGENTINA DE CLINICA NEUROPSIQUIATRICA

Creo que todo lo anterior, define muy la melancolía y nos ayuda a entender este sentimiento, que más de alguna vez hemos vivido

R.C. de Interés