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lunes, 17 de agosto de 2009

EL PALO O LA ZANAHORIA...?


Tres hombres están trabajando en la construcción de un edificio. Alguien que es un observador externo se dirige a ellos y les pregunta:
- ¿Qué están ustedes haciendo?

El primero, casi sin inmutarse, le responde: 
- Aquí estoy poniendo ladrillos
El segundo, levantando la cabeza y dejando a un lado por un momento su actividad, le comenta: - Estamos construyendo un muro
El tercero, orgulloso de su trabajo, afirma: 
- Construimos la iglesia de mi pueblo.
Lo importante es la implicación con la gente que realiza la actividad.
He aquí donde entra en juego la motivación, ya que la incorporación y la posterior retención de las personas en las organizaciones dependerá de muchos "intangibles" que van más allá de lo que puede ser utilizado en una relación profesional normal: sueldo, promoción, etc.
Etimológicamente, el término motivación procede del latino motus y tenía que ver con aquello que movilizaba al sujeto para ejecutar una actividad. En el lenguaje popular, una persona está motivada cuando emprende algo con ilusión, superando el esfuerzo que deba realizar para obtenerlo. Así, podemos definir la motivación como el proceso psicológico por el cual alguien se plantea un objetivo, emplea los medios adecuados y mantiene la conducta con el fin de conseguir dicha meta.
Tradicionalmente, esa disposición se suele asociar a factores internos, frente a todo aquello que "tira" o empuja al sujeto desde fuera. Así, se distingue entre:
Motivo: Variable que desde el interior del organismo nos impulsa a la acción.
Incentivo: Factor externo que provoca la realización de un comportamiento.
Ambos conceptos presuponen planteamientos diferentes en la explicación de la motivación. Podemos destacar tres enfoques:
1. Modelo de satisfacción de necesidades. Se insistirá en los elementos internos como los motores de la acción: los instintos, los impulsos o las necesidades. "No sólo de pan vive el hombre"
2. Modelo del incentivo. Se centrará en las variables externas: los incentivos o las recompensas. Si queremos que se inicie o que se mantenga un comportamiento, sólo tenemos un medio: el reforzamiento. Se suele distinguir: positivo y negativo. "¿Cómo motivar: el palo o la zanahoria?"
3. Modelos Cognitivos. Se pondrá el énfasis en el proceso cognitivo que realiza el individuo para tomar la decisión: la comparación, las expectativas o los objetivos. Modelos de equidad, expectativas y fijación de metas u objetivos. "No todos somos iguales"

  • "Ningún viento es favorable para el hombre que no sabe a dónde va?" Séneca 
  • "Casi siempre se hallan en nuestras manos los recursos que pedimos al cielo" W. Shakespeare 

Al principio de la historia veíamos que los tres trabajadores ejecutaban una misma actividad, sin embargo cada uno la vivía de manera diferente. ¿Qué ocurre? No sólo es importante realizar algo, sino la actitud con la que lo llevemos a cabo. Podemos cumplir objetivos, conseguir metas e incentivos y a pesar de todo no sentirnos contentos. De ahí que sea tan importante el sentido con el que hagamos las actividades. No es raro encontrar detrás de muchas frustraciones y abandonos una cierta desidia e indiferencia. ¿Cómo podemos llenar una tarea de sentido? Como afirmaba el gaucho Martín Fierro, " a veces es conveniente captar las sombras para poder valorar la luz".

Fuentes Consultadas:
- Monografías.com,  
- MASLOW, A. (1954). Motivation and Personality. New York: Harper & Row 


R.C. de Interés
- del apasionante mundo de la "Motivación" -