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lunes, 3 de agosto de 2009

MOTIVATE A TI MISMO, EN EL CAMINO AL EXITO


La mayor recompensa que el éxito brinda es la propia satisfacción. 
Aunque frecuentemente asumimos que la acumulación de riqueza es la única medida del éxito, sólo es una forma de medirlo. 
Seguramente es una importante, pero el verdadero éxito está marcado por la satisfacción de saber que has hecho un trabajo y lo has hecho bien, que has logrado la meta que estableciste para ti mismo.
Einstein, por ejemplo, nunca alcanzó gran riqueza en su vida. Pero podría alguien decir ¿qué no era exitoso? Einstein alcanzó la cima de su profesión y cambió el mundo porque sabía lo que quería hacer y tenía un plan para realizar-lo.
-¿Cómo puedes motivarte a ser exitoso? 
La respuesta yace en seguir el mismo método que Einstein y todas las demás personas enormemente exitosas han seguido. Desarrolla un deseo ardiente por algo que quieras tener para alcanzar una meta más grande que has establecido para ti. Recuerda, hay una diferencia entre meramente querer algo y decidir definitivamente que la tendrás.
Una vez que tengas ese deseo ardiente, desarrollarás una intensidad de propósito que te permitirá sencillamente hacer a un lado obstáculos que antes parecían insuperables. Todas las cosas son posibles para la persona que cree que son posibles.
Establécete una meta definida en la vida. Escríbela. Apréndetela de memoria. Dirige cada pensamiento y todas tus energías en hacerlo realidad. En vez de permitir que altibajos temporales te saquen del camino, busca en ellos la semilla de un beneficio equivalente que pueda ayudarte a volver a la ruta para lograr tu meta.
Cuando Henry Ford comenzó a trabajar en su primer cochecillo sin caballo, gente menos astuta muchos de sus propios familiares y vecinos se rieron de él. Algunos lo llamaron un inventor loco. 
Loco o no, Ford sabía lo que quería y tuvo un deseo ardiente por lograrlo. También se rehusaba a reconocer cualquier limitación. Sin tener educación formal o entrenamiento como mecánico, él simplemente se educó a sí mismo. "Nada se interpone en el camino de una persona determinada a alcanzar una meta de vida". 
Ford cambió el rostro de América. Sus automóviles producidos en masa hicieron la transportación accesible para la familia promedio y abrió el país. Industrias enteras crecieron alrededor del automóvil: Sin el "Tin Lizzie" de Ford, no habría habido necesidad de redes carreteras (y los empleos que sus construcciones crearon), estaciones de servicio, franquicias de comida rápida y moteles.
Otro ejemplo perfecto es el de John Wanamaker quién comenzó como un cajero en Philadelphia en una tienda minorista. Desde el principio, se propuso tener una tienda similar algún día. Cuando anunció esto a su jefe, el dueño se carcajeo y dijo, 
- ¿Por qué, John, no tienes suficiente dinero para comprar un traje extra de ropa, o sí? 
- No, dijo Wanamaker. Pero quiero una tienda como ésta  o una aún mejor. Y voy a obtenerla. En la altura de su éxito, Wanamaker poseyó uno de los establecimientos mercantiles más grandes que el país ha conocido. 
-  Tuve muy poca educación, Wanamaker dijo años después. Pero adquirí la educación que necesitaba de la misma manera en que una locomotora toma agua la iba recogiendo mientras corría.
Recuerda, cualquier cosa que la mente del hombre pueda concebir y creer, la mente del hombre la puede lograr. La persona determinada a lograr el éxito empieza donde está, sacando lo mejor de cualquiera de las herramientas que tenga y adquiriendo cualquier cosa que necesite en el camino. Empieza de cualquier lugar donde estés, hoy mismo.
Fuente: Napoleón Hill

No me canso de admirar historias como las de Einstein, Ford y Wanamaker; pienso que si realmente nos propones alcanzar algo, con toda la determinación y sabiendo lo que queremos, podremos llegar al éxito de alcanzarlo

R.C. de Interés