viernes, 28 de agosto de 2009

QUE PASO EN REALIDAD?..."EXCLUSIVA": LA VERSION DEL LOBO


Todos conocen la versión de la Caperucita Roja que le contó a la prensa, y de allí hasta un cuento le hicieron.

Pero acaso alguien me pregunto ¿?? a mí el Lobo Feroz (bolo feliz, para los cuates), ustedes como todo el mundo me pueden llamar: el lobo, que sucedio?

Un día soleado, mientras estaba tomando vitamina “A” (ahora ya sabemos que proviene del sol), y pensando recoger las basuras dejadas por unos turistas en el bosque, oí un: lailai…laralailai cada vez más fuerte (sabrán que el ruido y la goma: negativo). Me escondí detrás de un árbol y vi venir una niña vestida en una forma muy ridícula: toda de rojo (nada que ver con las nenas de la tv.) y su cabeza cubierta, como si no quisieran que la vean (claro cuando uno se acerca y le ve los barros y espinillas, la mitad de los dientes le faltan y la otra mitad están torcidos, ni que decirles, que no tiene aliento: le ruge, entonces, entiende uno porque la abuelita le dio esta vestimenta, tan rara y fuera de moda). Andaba feliz y comenzó a cortar las flores de nuestro bosque, sin pedir permiso a nadie, quizás ni se le ocurrió que estas flores no le pertenecían, haciendo bombas con el chicle. Naturalmente, me puse a investigar...
Le pregunte: a de donde vas Caperucita Roja? , a lo que ella me contesto, cantando y bailando rap, que iba a clase de gimnasia.
Más curioso aún, le pregunte? Y que llevas es canastita? Enojada la ishta, me contestó casi a gritos (recordaran que me duele la cabeza)… cuál canasta? Es mi lonchera, para el almuerzo.

Gimnasia ¿???? Lonchera ¿???? Pregunté ya afectado por esto, con un poco de estrés(que dicho sea de paso, esta muy de moda, yo diría que tengo escuatro). -Pero que pasa aquí ¿????-

Y se solto a reir a carcajadas, pero que lobo más tonto!!! Dijo, y de repente, sin ningún remordimiento, mató a un mosquito que volaba libremente, solo porque se le paro en uno de sus barros.

Así que decidí darle una lección y enseñarle lo serio que es meterse en el bosque sin anunciarse antes y comenzar a maltratar a sus habitantes.

La dejé seguir su camino y corrí a la casa de la abuelita, donde tenía que pasar camino al gym.

Cuando llegue me abrió la puerta una simpática viejecita, le expliqué la situación. Y ella estuvo de acuerdo en que su nieta merecía una lección. La abuelita aceptó permanecer fuera de la vista hasta que yo la llamara y se escondió debajo de la cama (que por cierto, como el chisme no nos gusta, pero nos entretiene: todo desordenado nada que ver con mi casa, la viejecita como que no hacia oficio, recuerdo que pensé: mmmm de plano es de las que pasa todo el día en el blog)

Cuando llegó la niña la invite a entrar al dormitorio donde yo estaba acostado vestido con la ropa de la abuelita. La niña llegó sonrojada, y me dijo algo desagradable acerca de mis grandes orejas.

He sido insultado antes, así que traté de ser amable y le dije que mis grandes orejas eran para oírla mejor.

Ahora bien me agradaba la niña y traté de prestarle atención, como nos dicen en los cursos de neurolinguistica, pero ella hizo otra observación insultante acerca de mis ojos saltones.
Ustedes comprenderán que empecé a sentirme enojado. Ni que la tal, Caperucita fuera una Barbie, empezaba a serme antipática. Sin embargo pensé que debía poner la otra mejilla y le dije que mis ojos me ayudaban para verla mejor. Pero su siguiente insulto sí me encolerizo.

Siempre he tenido problemas con mis grandes y feos dientes y esa niña hizo un comentario realmente grosero.

Se que debí haberme controlado pero salté de la cama y le gruñí, enseñándole toda mi dentadura y diciéndole que eran así de grande para comerla mejor y que además, yo no tenía mal aliento, no como a otra que estoy viendo que le ruge . Ahora, piensen Uds.: ningún lobo puede comerse a una niña. Todo el mundo lo sabe (ni que fuera serpiente de esas que salen en las documentales). Pero esa niña empezó a correr por toda la habitación gritando y yo corría atrás de ella tratando de calmarla. Como tenía puesta la ropa de la abuelita y me molestaba para correr, me la quité pero, fue mucho peor. La niña gritó aun más ( siempre hay mentes cochambrosas). De repente la puerta se abrió y apareció un leñador con un hacha enorme y afilada. Yo lo mire y comprendí que corría peligro así que salté por la ventana y escapé.
Me gustaría decirles que este es el final del cuento, pero desgraciadamente no es así. La abuelita jamás contó mi parte de la historia y no pasó mucho tiempo sin que se corriera la voz que yo era un lobo malo y peligroso (por aquello de criate fama, y acuestate a dormir). Todo el mundo comenzó a evitarme. Y esto aquí entre nos hasta me ha traído problemas, con mi ex esposa, que no quiso entender la situación, y con mi autoestima, pues... cuando voy ganando al póker mis cuates, empiezan : gimnasia ¿??? lonchera ???? Jajaja que lobo más tonto. Y claro me desconcentro pierdo y ellos ganan.
No se que le pasaría a esa niña antipática y vestida en forma tan ridícula, pero si les puedo decir que yo nunca pude contar mi versión. Ahora Ustedes ya lo saben, siempre hay diferentes versiones de las cosas.

Autor: R.C. de Interés