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jueves, 17 de septiembre de 2009

LA MANSION DEL PAJARO SERPIENTE

Distintas en verdad, eran estas inmensas montañas que habían logrado llegar a enterrar las puntas de sus arboles en la entraña misma de Caj, el cielo.
Allí no existía suampo traidor, de aguas negras y muertas. Allí no había el calor agobiante de la selva costeña, ni el horro de la maraña exuberante, devoradora, terrible... Allí Gij, el sol, manda sus rayos de manera acariciante, como el suspiro de un niño, débil a través del llanto de las nubes...
Sin embargo estos grandes bosques eran, como digo, distintos a las selvas costeñas. Allí no hay tanto y tan variado bejuco, ni existe el cerrado guamilar, ni el infranqueable caulotal, ni la mancha del verde camalote. Allí puede verse todo a la distancia que lo permite lo cerrado de la arboleda, lo cerrado de los pinos, pero sin maraña, sin chiribiscos; y tampoco reverbera el ambiente con la mancha del zancudo, ni se ensordece con la necedad del chiquilín o la chicharra.
Este altísimo paraíso tiene asimismo sus moradores, sus habitantes de sangre roja, que lo recorren y viven en el sus existencias.
Coj habiala probado varias veces, pero Batz, el mono, era muy ágil y astuto...
La gente de Batz, el mono, eran los habitantes mas peculiares de estas montañas. Mucha hablabase de este Batz, y, entre otras cosas, se decía que no servia para nada, que no hacia mas que comer, dormir y gritar.
Divino en verdad, era el pájaro serpiente, pues estas serpiente que lo seguían no eran sino la cola de Gug, una cola con tres y mas larguísimas plumas, que parecían cada una de ellas un arco iris delgado...
Una vez, Gug voló silenciosamente y se poso en la comba de un altísimo bejuco. Al instante llegaron sus hembras y comenzaron a murmurarle su cariño. Pero Gug permaneció indiferente, con la vista fija hacia el suelo.
Y en realidad, abajo estaba la gente de Batz, había treinta y mas de ellos. Se movían de un lado a otro jugueteando y enroscándose con sus colas.
Batz, el mono mas fuerte y que era el jefe de la familia, estaba muy quieto sobre una rama baja, observándolo todo con la espalda encorvada y los ojillos brillantes girándole de un lado a otro bajo la maraña de su cabeza... Verdaderamente eran estas Batz de esas altísimas montañas. Su pelambre negra era tan larga que algunos casi la arrastraban... Muy buenos abrigos tenia la gente de Batz para librarse de Joron, el frió.
Esta vez, Batz, el mono, se dirigió al extremo del claro donde jugueteaban y volvió a subirse al tronco de Chaj, al pinabete, que aquí crecía en todo su poder y altitud... Batz trepaba con gran rapidez y muy pronto estuvo muy alto, muy alto sobre el suelo de la montaña.
Ixocbatz se alarmo grandemente y salió a su vez a hacerle encuentro a su hijo con los brazos levantados y haciendo gran apaviento.
Un dia estaba Coy en una rama altísima, jugueteando y molestando a Cuc, la ardilla, que trabajaba construyendo su nido en otra rama.
Desde un altísimo bejuco Gug, el pájaro serpiente y sus hembras observaban la escena... Gug hizo un gesto de gran sorpresa y una de sus hembras que era muy tierna y buena, dijo: “¿Ves?... Batz no es tan malo, tan inútil cuando ha sido capaz de hacer eso por el pequeño Coy”... Pero Gug no contesto. Tan solo se limito a mover su divina cabeza de un lado a otro. Luego dijo: “Batz, es siempre Batz...”
Pero la vida de la familia de Batz siguió como siempre, y este mismo, pronto se olvido de su aventura y volvió a corretear por sobre la alfombra de helechos, persiguiendo a sus compañeros o a Ixocbatz, su hembra.
Con sus fuertes garras comenzó Coj a subir por la corteza de Chaj, arrancándola y destrozando no pocas orquídeas, no pocos pie de gallo... Coj subía rápidamente, y sobre su cabeza, trepaba la gente de Batz lanzando chillidos que penetraban los silencios de las montañas.
Y Coj Seguía trepando a toda prisa, pues aun Veía frente a el, subiendo rápidamente una figurita negra...
La niebla fue cayendo sobre el corazón de la montaña, tratando de ocultar la escena. Pero pronto, no tan pronto como aquí se cuenta, fueron descendiendo, fueron perforando la sombra de la neblina, otras sombras mas obscuras, las sombras peludas de la gente de Batz, que fueron cayendo al lado del cuerpo de Coj, con el silencio de las gotas de Job, la lluvia.
Los primeros que llegaron al lado del cuerpo de Coj, que estaba quebrado sobre la rama de Cahj, el pino, comenzaban al olfatearlo, con sus cuerpos encorvados y las colas extendidas, arrastradas por el suelo.
Desde el dia en que murio Coj por aventurarse a perseguir a Coy hasta lo mas delgado y débil de Chaj, el pino, desde ese instante la faz de Coy creció en importancia a los ojos de sus compañeros...
Cuando Achi lo sorprendió, Cooy tuvo miedo, tuvo gran espanto y pataleo, chillo y trato de morder... Todo en vano. Este Achi lo ato como paquete y se lo llevo metido en un costal obscuro...
Si Gug hubiera podido verlo; seguramente habría dicho: “Batz, es siempre Batz

FUENTE: La mansión del pájaro serpiente; Virgilio Rodríguez Macal
Literatura hispanoamericana contemporánea. Narrativa y novela guatemalteca. Belleza natural de Guatemala. Ilustracion: El Quetzal, Ave simbolo de Guatemala.


ANEXO: El Quetzal (Pharamachrus mocinno), ave de vistoso plumaje, la cola esta formada por largas plumas color verde y azules iridiscentes, con un largo de hasta 1 metro en el macho. Para los aztecas y los mayas sìmbolo de luz y vida.