jueves, 18 de febrero de 2010

ABUELITAS

Tengo una abuelita (materna), que tiene 88 años, aunque a veces dice que 74, o 62 de puro Milagro no tiene 15, aunque si dice que tiene una cinturita de avispa, cosa que tampoco es verdad, se mira en la tv. Todos los programas relacionados con medicina y apunta, para decir que le han dado, según cuenta ella tiene el primer by pass de cartílago en la nuca. 
Todo eso no importa, soy su primera nieta y siempre he sido su consentida, aunque también soy muy deferente con ella, hemos compartido mucho, sobre todo cuando mis hijos eran pequeños y yo trabaja, los sábados siempre nos juntamos a almorzar, ya fuera en mi casa o salíamos en bandada. 
De pequeña compartí muchísimo con ella y con mi abuelito, pasaba mucho tiempo en casa de ellos, allí jugaba de comidita de verdad, no con grama como hacíamos con mis hermanas en la casa, sabia hacer magia y aparecer una muñeca, cumplían todos mis caprichos, un día llore porque quería un gato con un ajo azul y un ojo verde, como le hicieron no lo se pero, tuve mi gato.
Valga esta introducción, aparte de decir que la quiero mucho y la adoro, para la historia que me toca contarles, es muy distinta, esta historia es más bien triste…
Sofía era también la primera nieta, los abuelos felices a más no poder, pero era una pareja disfuncional, el no tenía carácter, hacia todo cuanto su esposa decía, … el problema de doña Victoria , la abuelita de Sofía era la bebida, la señora lo mismo se tomaba el vino de cocinar que las cervezas, incluso le daba de beber la espuma a Sofía, ella no era infeliz, porque se acostumbro a ver borracha a doña Victoria, muchas veces tirada en el suelo, a la par de la cama babeando, … lo que no le gustaba es cuando a doña Victoria le daba por gritar, decía de todo, un día metió la cabeza en una silla y decía que se moriría, allí se preocupaba, pero con el tiempo se acostumbro a verlo normal. 
Pasaba realmente malos momentos, cuando su abuela, con alcohol, la encerraba por horas en el closet, o simplemente la ponía bajo la ducha, con agua fría, completamente vestida, tampoco era raro que la pusiera, en la vieja piscina vacía de la casa, donde sentía que jamás saldría.
Doña Victoria era un amor cuando no bebía, pero cuando si, era de quitarse de enfrente, un día le dio a Sofía una cachetada y le dijo: culebra… y volvió a caer inconsciente, luego cuando despertó por supuesto no se acordaba, para Sofía cada día era mas normal este cuadro, ya que era lo vivía sin conocer, el daño que le hacia en su vida; los cada vez menos ratos de sobriedad de doña Victoria.
Paso el tiempo, y el esposo de Sofía era alcohólico, ella aun no entendía los patrones de co-dependencia, pero con el tiempo pudo ver el nexo, lo que ella no pudo hacer por doña Victoria, trato de hacerlo por su esposo, y por supuesto tampoco le cambiaría. 
Sofía inventaba cualquier excusa para no salir de la relación que la agobiaba, ya que temía enfrentarse a los cambios, reciben mal trato de parte de sus parejas y sin embargo, continúan en la relación. Lo mismo que de pequeña ahora casada, dio oportunidad, tras oportunidad. "Además no sabia actuar de otra manera." 
Como buena co-dependiente, siempre estaba ocupada respondiendo a los problemas de otras personas y no teniendo tiempo o no queriendo tenerlo para ocuparse de sus propios problemas.
Tuvieron que pasar muchas cosas, para que ella se planteara romper con el patrón, es más ni eso hizo por ella, lo hizo porque le daba pánico que su pequeña de dos años creciera viviendo lo que ella vivió, tuvo que pensar en una vida equilibrada, para su pequeña Laura. 
Hoy sabe que por ejemplo su inclinación por los dulces es parte del problema, ha trabajado y salido adelante, que diferente hubiese sido su vida con una abuelita como la mía.

Autor: R.C. de Interés
- el alcoholismo es un enfermedad, que debe ser tratada, la co-dependencia, es una condición psicológica, en la que hay que romper patrones de conducta, busca ayuda -