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jueves, 11 de febrero de 2010

LA PRIMERA VEZ QUE FUME

Honradamente, no se que edad tenía, tal vez ocho o 9 años, mis papas tenían un jardinero que se llamaba Alejandro, que fumaba… siempre he sido inquieta, por no decir traviesa… le convencí que me enseñara a fumar, que no era tan fumar sino jalar el humo y sacarlo.
Bueno pues la cosa, no podía quedarse allí… fumar y quedarme callada. No eso no es conmigo.
De lo más tranquila, por no decir ingenua, llegue con mi papá, (la autoridad en persona) y le dije que ya fumaba, que quería que me comprara cigarros…
  • Claro, me dijo de los mas calmado (uff... creo que nunca aprenderé)
  • Pero ¿Cómo va a ser con un cigarro? Mejor te invito a un puro… vamos a mi baño

Brincos daba mi mente de pensar en llegar al colegio y ser la primera en fumar….Y es que siempre he sido, como diría mi abuelita paterna, de la cáscara con que se cura el jiote.
Llegamos al baño,… y mi papá amablemente encendió el puro, y me lo dio:
  • Fuma pues, me dijo
Claro di la bocanada a ni estilo, sin hacer el golpe, tome el humo y lo saque
  • No así no, hay que tragarse el humo y sacarlo por la nariz, me explico

Oh cielos, sentí que se me quemaba la panza y empecé a ahogarme y toser
  • Mejor ya no le dije… y zasss

Cambio la calma por la tempestad...
  •  pues ahora te lo terminas, cincho en mano le di el golpe a todo el puro. Hasta que vomite. El resto de la tarde dormí.

No volví a decir o a pensar en fumar hasta muchos años más tarde. Y a veces me acercaba su paquete de Viceroy, y me decía: 
  • ¿Quieres fumar? Mi respuesta era la misma muda, con la cabeza no, y desaparecía.
Autor: R.C. de Interés