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viernes, 30 de abril de 2010

JUANA

Se que hay mujeres que les enloquece casarse, pero no ha sido mi caso, yo lucho por las letras, soy escritora, he amado las letras desde pequeña, para muestra les puedo contar que aprendí a leer y escribir desde los tres años, ha sido un mundo apasionante, del que no me quiero separar, a los ocho o años hice mi primera loa.
No se a qué viene la insistencia en el matrimonio, no todos nacemos para él. Yo gozo de popularidad en la corte, he sido madrina de en la boda de Leonor (Leonor Carreto, esposa del virrey Antonio Sebastián de Toledo) a los catorce años, lo que ha dado auge ha mi popularidad en la corte, perdón creo que no les he dicho que estamos en lo 1600 y pico, y estamos en México.
Ya para 1667 ingrese por primera vez al convento de las Carmelitas Descalzas, antes monja que casada… sólo estuve cuatro meses, pero he sido buza caperuza, aprendí el latín en veinte lecciones, ya que enferme, tuve que regresar al mundo.
Un par de años después, probé con la Orden de San Jerónimo, y no hay vuelta atrás, no es exactamente que tenga vocación de monja, pero he preferido el convento al matrimonio para seguir gozando de mis aficiones intelectuales, - Ohhh! Como me gustan escribir y leer, por ello he escrito:
“Vivir sola... no tener ocupación alguna obligatoria que embarazase la libertad de mi estudio, ni rumor de comunidad que impidiese el sosegado silencio de mis libros” en cambio aquí en mi celda, me sigo reuniendo con varios poetas, compañeros en las letras, también me visitan Leonor y su esposo, con quienes tengo una entrañable amistad, aui en la paz de mi refugio he escrito poesías, teatro y obras musicales, hay quienes me llaman la décima musa, antes morir en la epidemia, (1695) les dejo muchas obras, para muestra un botón, y ya me despido de vuestras mercedes


Autor: R.C. de Interés
- relato de la vida de Sor Juana Inés de la Cruz -






Juana Inés - 
Redondillas

Hombres necios que acusáis
a la mujer, sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis;
si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?
Combatís su resistencia
y luego, con gravedad,
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia.
Parecer quiere el denuedo
de vuestro parecer loco,
al niño que pone el coco
y luego le tiene miedo.
Queréis, con presunción necia,
hallar a la que buscáis
para pretendida, Thais,
y en la posesión, Lucrecia.
¿Qué humor puede ser más raro
que el que, falto de consejo,
él mismo empaña el espejo
y siente que no esté claro?
Con el favor y el desdén
tenéis condición igual,
quejándoos, si os tratan mal,
burlándoos, si os quieren bien.
Opinión, ninguna gana,
pues la que más se recata,
si no os admite, es ingrata,
y si os admite, es liviana.
Siempre tan necios andáis
que, con desigual nivel,
a una culpáis por cruel
y a otra por fácil culpáis.
¿Pues como ha de estar templada
la que vuestro amor pretende?,
¿si la que es ingrata ofende,
y la que es fácil enfada?
Más, entre el enfado y la pena
que vuestro gusto refiere,
bien haya la que no os quiere
y quejaos en hora buena.
Dan vuestras amantes penas
a sus libertades alas,
y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.
¿Cuál mayor culpa ha tenido
en una pasión errada:
la que cae de rogada,
o el que ruega de caído?
¿O cuál es de más culpar,
aunque cualquiera mal haga;
la que peca por la paga
o el que paga por pecar?
¿Pues, para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.
Dejad de solicitar,
y después, con más razón,
acusaréis la aficiónde
la que os fuere a rogar.
Bien con muchas armas fundo
que lidia vuestra arrogancia,
pues en promesa e instancia
juntáis diablo, carne y mundo.
- Sor Juana Inés de la Cruz -


Fuente Consultada: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/j/juana_ines.html