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lunes, 24 de enero de 2011

ANIMAL HERIDO, SI FUERA HUMANO DIRIA...

Como una fiera salvaje, realmente no es un animal pero, diremos que si.
Llego el día que se escuchó su gruñido, a muchos kilómetros, era inaudito casi siempre apenas gruñía, pero no con tan fuerza, si fuera un ser humano diría, que es como llorar de la rabia.
Sí, hay un día para todo, hasta para decir hasta aquí, ya no más, tantos años defendiendo su territorio, cuidando a su manada, luchando con otros, no había sido fácil, se necesita mucho hígado y coraje, para llegar hasta donde había llegado. Si fuera un humano diría que es la lucha del día a día, con mucha decisión y empeño.
La calma no había vuelto, cuando la fiera volvió o rugir, una tras otra, y otra vez más, solía ser calmo y sereno, pero ya tanta herida en la piel, ya era como, si su pellejo, le hubiesen puesto a curtir al sol con sal; después de tanto, hasta que su piel se volvió de cuero, y del más duro. Si fuera un ser humano diría, que es como las heridas de la vida, más unas que otras, y muchas sin razón. Que van cambiando la espontaneidad e inocencia de un niño, en la desconfianza e incredulidad de un adulto.
Derepente, paso un conejito por allí, tierno, no tenía nada que ver, más la fiera mostró sus colmillos, claro recapacito: el conejo solo pasaba por allí, en un mal momento. Si fuera un ser humano, diría que es que como la mano amiga que pasa, y nosotros la ahuyentamos, ya que en ese momento tenemos mucho dolor.
La fiera empezó a correr de un lado otro, queriendo calmarse, como tomando una pastilla para los nervios, corriendo, quemando energía negativa. Si fuese un humano diría es como después del enojo, te tomas un te y un cigarro y piensas ya más en calma.
Claro, la fiera, no piensa como los humanos, más decidió, usar como siempre sus garras y colmillos para defenderse y defender lo suyo, esa perdida, la que tenia tanta rabia y unas cuantas más, no serían nuevamente, mientras estuviera entre sus garras. Si fuera humano diría que es como tomar animo, revisar el camino, aprender hasta de lo no tan bueno, y continuar.
Ese día la fiera se hizo la promesa, que seria tal cual es, más no permitiría, que le ofreciesen, obligasen o impusieran lo que no quería hacer, mientras lo que si quería hacer lo haría de buen gusto. Si fuera humano diría que eso se llama DESICION.

AUTOR: R.C. de Interés