Búsqueda personalizada

sábado, 23 de abril de 2011

Y JUDAS SE AHORCO!...

Desde tiempos el colegio se me enseño que, el único ser vivo que tiene certeza de la muerte es el ser humano.
En la tradición cristiana, el cuerpo es templo del Espíritu creado a imagen y semejanza de Dios.

Los cementerios existen para esta realidad. El vocablo cementerio proviene del latín coemeterium, que a su vez
procede del griego koimeterion, lugar de reposo, derivado de koimain, dormir.
Los muertos cristianos eran enterrados, en un principio, de acuerdo a las disposiciones romanas y judías, fuera de los muros de la ciudad, en cuevas dentro de la tierra o en la roca. Los que provenían del judaísmo eran sepultados en los cementerios judíos y los paganos en los cementerios comunes.
A lo largo de la Edad Media, se impone la disciplina eclesiástica católica. Los cementerios debían ser consagrados con rito especial; debían tener cinco cruces, una central y las otras en varios puntos de los mismos. En ellos solamente podían ser enterrados los bautizados.
Los excomulgados, criminales, suicidas, herejes o paganos podían recibir sepultura en lugares aparte o en fosas comunes destinadas especialmente para ellos.
En el periodo Colonial, La existencia de los cementerios responde a una necesidad vital del ser humano: qué hacer con los cadáveres. En ello intervienen diversos factores.
Las creencias y costumbres religiosas, las tradiciones culturales, las autoridades, las exigencias sanitarias.

Disposiciones eclesiásticas
El Sacrosanto y Ecuménico Concilio de Trento (1545-1563)
El tema de los cementerios es tratado transversalmente por el Concilio de
Trento. No hay alusiones directas al lugar en cuanto tal, pero sí hay disposiciones acerca de la propuesta cristiana de obrar bien hasta la muerte, a quien se le puede o no conferir los sacramentos, a quienes y en qué condiciones se le puede celebrar misa a un difunto, y los derechos de
los párrocos en los funerales. De allí podemos inferir algunas de las normas que estarán vigentes durante todo el período colonial y republicano
que nos ocupa, ya que el Concilio Vaticano I (1870) no se ocupó de estos temas.
Según este Concilio, en el caso de los que mueren en trance de duelo, son calificados como homicidas y les está prohibida perpetuamente la sepultura eclesiástica.
Debe negarse también la sepultura eclesiástica, a menos que manifieste arrepentimiento antes de morir, a los apóstatas, herejes, cismáticos y masones. Los excomulgados o en entredicho bajo sentencia condenatoria,
los suicidas, los que mueren en duelo, los que piden ser cremados y los pecadores públicos y manifiestos.

Después desde este breve viaje a “Los Cementerios y sus forma de ser”
(tema fascinante del que hay mucho que ampliar)

Ahorcándose (Mateo 27:3-8)
"Entonces Judas, el que lo había entregado, viendo que era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos, diciendo: --Yo he pecado entregando sangre inocente. Pero ellos dijeron: --¿Qué nos importa a nosotros? ¡Allá tú! Entonces, arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó. Los principales sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: --No está permitido echarlas en el tesoro de las ofrendas, porque es precio de sangre. Y, después de consultar, compraron con ellas el campo del alfarero, para sepultura de los extranjeros. Por lo cual aquel campo se llama hasta el día de hoy: «Campo de sangre».
“arrepentido por haber entregado al maestro en manos de sus enemigos, no pudo soportar la angustia de este recuerdo y desesperado se ahorco”

A qué voy?
Primero esta claro que se arrepintió, pero no podía ser enterrado en un lugar Santo por ser, Suicida ¿???
Segundo hoy sabemos que muchos suicidios son por depresión, lo cual es un una enfermedad. “Cuatro de los cinco tíos de su mujer María, José, Leandra y Miguel , el abuelo José, todos Arenas, cayeron en depresión y se ahorcaron.”
Fruto de años de investigaciones es el informe que ha repasado una y otra vez, minuciosamente, en busca del detalle que aporte una explicación: «135 suicidios, una media de edad de 54,4 años, 97 hombres (71,9%) y 38 mujeres (28,1%)...». Ningún dato relevante respecto a las estadísticas de otros lugares, salvo dos detalles: el método usado (el 80% de los suicidas murió por ahorcamiento) y el elevado número. «las familias quedan marcadas y enseguida se comienza a comentar: "Pues su abuelo también se suicidó"».

Hoy en día los suicidas, se les entierra como a cualquier persona normal.
¡Nada puede separar a un cristiano del amor de Dios! “Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8:38-39).

No voy al punto de la creencia de cada persona en la individual, respeto los diferentes puntos de vista, y si voy a que la Iglesia, quien antes designaba un lugar aparte en los cementerios, actualmente ya no lo hace, en base que es sólo Dios quien puede juzgar.

“NADIE PUEDE JUZGAR A NADIE”
Ha sido un viaje fascínate a través de la historia, el cual se puede ampliar desde muchos puntos. Opinión personal: R.C. de Interés


http://www.saber.ula.ve/bitstream/123456789/27521/1/enterrados.pdf
http://www.antesdelfin.com/judasmuerte.html
http://www.highbeam.com/doc/1G1-145927349.html
http://www.elmundo.es/cronica/2001/312/1002530217.html
http://foros.monografias.com/showthread.php?t=22879
http://www.opusdei.org.uy/search.php?search=quinto+mandamiento


Ilustración: El cementerio de Pere-Lachaise (Paris)