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martes, 2 de agosto de 2011

ARENA Y ESPUMA

¿Cómo podrá abrirse mi corazón, a menos que se rompa?
Sólo una gran tristeza o una gran alegría pueden revelar tu verdad. Y si revelas tu verdad, debes, o danzar al sol, o llevar tu cruz. Si la Naturaleza se detuviera a escuchar todo lo que decimos acerca de nuestra satisfacción, ningún río buscaría el mar, y ningún invierno se tornaría primavera. Y si escuchara la Naturaleza todo lo que decimos acerca del ahorro, ¿cuántos de nosotros estaríamos respirando este aire?
Cuando das la espalda al sol, no ves más que tu sombra. El engaño tiene éxito a veces, pero siempre termina por suicidarse.


¡Qué tonto es el que quiere ocultar el odio que asoma por sus ojos con la sonrisa de sus labios! Sólo quienes se sientan por debajo de mí podrán envidiarme u odiarme. Nunca me han envidiado ni odiado; no estoy por encima de nadie.
Sólo quienes se sientan por encima de mí podrán elogiarme o vituperarme.
Nunca me han elogiado ni minimizado; no estoy por debajo de nadie.
Cuando me dices: "No te comprendo", es un elogio que va más allá de mi valer y un insulto que no mereces.


Es extraño que te conduelas del lento de pies, y no del lento de intelecto.
Y que tengas lástima del ciego, y no del de corazón ciego. Es sensato que el cojo no rompa sus muletas en la cabeza de su enemigo. ¡Qué ciego es el que te deja algo de su bolsillo, para poder tomar algo de tu corazón! La Vida es una procesión. El de pies lentos la considera demasiado veloz, y se
aparta de ella. Y el de pies veloces la encuentra demasiado veloz, y también se aparta de ella. Si existe lo que llaman "pecado", algunos de nosotros lo cometemos siguiendo los pasos de nuestros antepasados.
Y otros lo cometemos adelantándonos, siendo demasiado exigentes con nuestros
hijos. El hombre verdaderamente bueno es aquel que es uno con todos los considerados


Y ayer, al pasar por el cementerio, vi a la Vida bailando sobre su tumba. La lucha, en la Naturaleza, no es sino desorden, ansioso de orden. La soledad es una callada tempestad que rompe y derriba todas nuestras ramas muertas, pero que envía nuestras raíces vivas a mayor profundidad en el viviente corazón de la viviente tierra.
Una vez hablé del mar a un arroyuelo, y el arroyuelo pensó que mi imaginación
exageraba.
Y en otra ocasión hablé del arroyuelo al mar, y el mar pensó que yo era un despreciativo difamador.
¡Qué estrecha es la visión que exalta la laboriosidad de la hormiga por encima del canto del grillo!
Es posible que la más alta virtud aquí, sea la menor, en otro mundo.
Lo hondo y lo alto son a la profundidad o a la altura, sólo lo espacioso puede
moverse en círculos.
Si no fuera por nuestra noción de las pesas y las medidas, nos quedaríamos atónitos ante la luciérnaga, como ante el Sol. La tolerancia es amor.
Soy un viajero y navegante, y cada día descubro una nueva región de mi alma.
Dije a la Vida: -Me gustaría oír hablar a la Muerte.
Y la Vida levantó la voz un poco más, y dijo: -La estás oyendo ahora mismo.
Cuando hayas resuelto todos los misterios de la vida, anhelarás la muerte, porque ésta no es sino otro misterio de la vida. El nacimiento y la muerte son las más nobles expresiones de la osadía.
Un ermitaño es aquel que renuncia al mundo de los fragmentos, para poder gozar
del mundo, plenamente, y sin interrupción.


FRAGMENTOS DE ARENA Y ESPUMA DE GIBRAN KHALIL GIBRAN