jueves, 27 de octubre de 2011

LO QUE PUEDE PASAR POR LA MENTE

Graciela, se aproximaba lentamente por detrás, queriendo no hacer ruido, allí estaba sentado, con camisa a cuadros, y unos jeans, Roberto haciendo el esbozo, más su oído, la descubrió antes de que se acercase, sin darse la vuelta, dijo: - esta es mi chica.
- que! Nunca podré darte un beso sorpresa?
- Claro, cuando camines en el aire, mi amor.
- Haber déjame ver, que haz hecho esta vez…





mostró un par de bosquejos… ella giro para ubicar a su alrededor, ya! Allá esta, es un hermoso tronco, sí que tienes tendencia plasmar en tus obras a la naturaleza….














….
- A la naturaleza y a ti princesa, pero dime a que debo tu, placentera visita, apenas son las 10 de la mañana no creo que sea el almuerzo
- Bueno, pues claro que no es el almuerzo, se me antojo un beso, y vine robártelo, aunque como siempre me descubriste antes
El se levanto, la alzo suavemente por la cintura y la coloco dulcemente en el suelo, primero el beso, luego un abrazo, luego Graciela, coloco la cabeza sobre el pecho de Roberto, y por un buen tiempo, el silencio por hablo por los dos, las nubes los veían, o ellos veían a las nubes, no importa el amor se transpiraba en el aire
- Bueno mi amor me voy
- No quédate, y vez mi lápiz danzar con el carboncillo
- No puedo es que te estoy preparando una sorpresa
Se despidieron con otro beso y siguieron cada uno, Roberto y sus bosquejos, y Graciela caminando feliz hacia una de las 20 cabañas que componían el parque, para preparar el pastel de manzana, con la receta de su suegra que tanto gustaba a Roberto esa era su sorpresa, seguro ya por la tarde trabajaría en la cabaña, y la noche seria de esas especiales de velas y vino tinto, se sentía tan llena de amor, su felicidad era plena, y luego daría a Roberto, la tan esperada noticia, tras muchos tratamientos, por fin serian padres!!!

Roberto, quedo tan lleno de dulzura por Graciela, que decidió que con los bocetos que tenia, podría seguir trabajando en la Cabaña, además, le gustaba ver la cabellera larga, pelirroja, que hacia resaltar los ojos verdes de Graciela, mientra cocinaba, y ahora sería él quién le daría la sorpresa. Así que empezó a caminar de vuelta.

Que pasó? Nadie sabe, Roberto llego a una cabaña, lo que encontró fue sorprendente para él, las cortinas bajas, pero la silueta de una mujer con el contorno y el cabello del largo de Graciela, en brazos de otro hombre, teniendo sexo, la furia lo consumió, él pensaba, en la dulzura de la visita, y que en realidad ella se cercioraba que no regresaría hasta el medio día ¡Cuán manejable era él!


Un títere de ella! La mente le volaba en tantas cosas, quizás le había mentido en tantas cosas, hasta podía ser que si pudiera tener hijos y los evitara por comodidad. Su primer impulso fue entrar y desenmascararlos, y arrastrarla del por el lugar. Se sentó en la banqueta un instante, necesita pensar, con un poco de calma empezó a oír la voz de Graciela, al otro lado de la calle, cantando, poniendo la mesa, luego unas flores, sacaba algo del horno, vio el numero de la cabaña, .... Oh! Dios!!! En su ofuscación, no había visto más que lo que no era, la mente en determinado momento, puede ser mala compañera, pudo haber hecho tantas, pero tantas cosas destructivas, uff ¡!!!! Que si no se toma un poco de serenidad, la vida le hubiera cambiado tanto a él, a sus seres queridos, y personas que ni conocía.

Entró gozoso a la cabaña, le daba vueltas por la cintura a su mujer, no lo podía creer, la mente te puede destruir, si tu no te detienes a pensar, también puede ser tu gran aliado, más hay que saber diferenciar, luego del delicioso pastel de manzana, con tanta emoción termino los bocetos y el cuadro en un solo día.







El que con el tiempo, llegaría a ser de sus mejores cuadros y el segundo más cotizado, y que también más adelante el compraría, a Graciela para celebrar sus 50 años de casados, el último aniversario que estuvieron juntos.
La noche en la Cabaña, no pudo ser mejor a lo que imagino Graciela, velas, vino, besos, y el anunció de su primer bebe, que fue una bella niña, que lleva por nombre María Gracia, a la sigue María Eugenia.
Los cuatro vivieron momentos de mucha felicidad, y las penas las afrontaron juntos,
Roberto solía decir “hay que cerciorarse antes de juzgar, y aun así es mejor no juzgar, solo ayudar si se puede”

Autor: R.C. de Interés
Fuente: Mi Imagimación
Fotografía: R.C. de Interés
Tecnica de la Fotografía:Foto Sketcher aprendido en Piziadas.com(http://piziadas.com/?s=foto+sketcher&submit=Search)….



CUADRO DE ROBERTO A GRACIELA











FOTOGRAFIA ORIGINAL R. C. de Interés