miércoles, 13 de junio de 2012

NAUFRAGIO

El mar intuye mi soledad,
en su majestuoso ser,
mi alma la paz suele encontrar,
las olas en su ir y venir,
la vida me han de recordar,
… tan calmas, tan fieras,  
deleitan y amonestan los sentidos;
la sal al sol, las hará cerrar;
lo que la vida, a las heridas,  
las hará olvidar, o  por lo menos mitigar.

Respiro. Su brisa,
mi secreto sabe guardar,
la soledad en silencio,
que en mi alma
siempre ha de estar,
la dulce melancolía,
de todo una vida
que se refugia en el verbo
“quisiese haber sido”
dulce sal de mar,
desde el amanecer...
y después de años de gaviotas  
surcando el océano,
cerca del atardecer,
cuando ya se intuye,
la presencia de la luna;
el verbo “quisiese haber sido”,
se reafirma, en “tuve que ser”,
porque sobre el mar,
no era brisa, sino tormenta,
no susurro, sino grito!!!
El mar enciende mis nostalgias, y yo,...
¡Yo, vuelvo a naufragar en él!!!

Autor: R.C. de Interés – Junio 2012
Fotografía: R.C. de Interés