lunes, 29 de octubre de 2012

VIVIENDO UNA VIDA, SIN VIDA


En la tormenta de sentimientos que deja la desilusión, luego de dar todo en la vida, se desvanece la tímida luz que podría haber sido una esperanza.

Como susurrando al universo su sentir, las experiencias que han dejado surcos de dolor, aunque también más de alguna escasa alegría, a la que se ha aferrado para subsistir.

Su vida ha sido de utilería, haciendo eco, con el corazón lleno para los demás, perfumando vidas, vistiendo de colores y alegrías a los seres queridos.
Sin embargo el destino le ha puesto en la encrucijada del dolor, un corazón que da sin es esperar, es cierto; ahora bien, ello eso no significa que le quemen con fuego,  que traigan a su esencia innumerables heridas,  quitando el sueño del porvenir.  
Al matar la esperanza, su vida es solo un hueco vació, en el que ve pasar las horas, luego los minutos… solo en espera, ... fingiendo que vive, una voz en silencio, un mirada perdida, una andanza sin camino, expresión sin rostro… le han robado la vida!

No hay culpa, no es este, o aquel… ya no importa, ha dejado de ser, respirara sin hacerlo, todo continua, nadie lo percibe, más hace tiempo que su alma muerta está.
Solo queda pasar los años, con el dolor de la carne y la sangre,… con el corazón y el alma desgarrados, seguirá su camino, en esa vida que no lo es, en el tranquilo idioma de las lágrimas,  su alma se ha desvanecido ante el sufrimiento. 
La soledad le acompaña,  nadie sabe del pesar que le consume, ahoga sus lágrimas, contra la almohada, calla sus  tristes sentimientos carentes de esperanza, olvida las heridas, ya ni ellas tienen sentido; siguen pasando los días, los años, en un para siempre y para todo, viviendo una vida, sin vida.



Autor: R.C. de Interés

Fotografía: R.C. de Interés