He
solicitado a Chema Almudévar cuando escribieron sobre "el sentido de mi blog", me avisase de
la próxima publicación, pues para hoy 19
de septiembre, Nergal hace una convocatoria, voy más que en borrador, ya que estoy contra el tiempo, más me gustaría
compartir algunas anécdotas. La convocatoria la pueden ver en http://elcajondepandoro.wordpress.com/19-s-lasvacaciones/
Siendo
una familia numerosa de 6 hermanos, cinco mujeres, y un hombre, además, que por
lo general teníamos tres primos de planta en la planilla, y amigos de más de
alguno, éramos todo un batallón a dónde fuéramos. Y por supuesto mis papás y
mis abuelos paternos que no faltaban.
Como
era de suponerse, no cabíamos en un solo carro, por lo que regularmente, eran
dos, sino tres, así era de caravana.
Si
el camino era medio largo, dos horas, se convertían mínimo en tres, tres horas
y media, sin contratiempos de llantas pinchadas, o desperfectos mecánicos, con
las cinco, más primas y amigas, era usual las paradas de ultra emergencia, “ya
no aguanto” “ni un poquito más” y siendo mujercitas, mi papá, que debe haber
sido más que un santo, tenía que buscar un lugar apartado de la carretera,
preguntaba y re-repreguntaba: Alguien más?... silencio absoluto… seguras?, se
reiniciaba la marcha, claro no por muchos kilómetros, ya que volvía el “ya no
aguanto” “ni un poquito más”…
Mi
mamá, que además de los preparativos, de dejar la casa (que ya son cosa aparte,
ahora que me toca hacerlos a mí) más los del viaje, para toda este familión,
era de ver lo que llevaba, y además, la queja de mi papá – es que con tanta
cosa los carros se sobre cargan!!! Amén de los maletines de cada uno!!!! –
llevaba sándwiches para el camino, increíble: “con gustos” los de Paulina sin
mostaza, los míos sin mayonesa,…
Y
todavía en todo aquel barullo, si se cruzaba un puesto de venta de fruta, mi
abuelita, pedía a mi papá parar a comprar, quién a regañadientes lo hacia, ( aunque no estoy muy segura, que haya sido a regañadientes, pues como yo, la adoraba) cuando
lo veo para atrás, sí que era de paciencia, yo no hubiera parado.
Mi
papá encendía en el radio, y en automático, empezábamos… un elefante se
columpiaba sobre la tela de una araña… o la Santa Catarina… y pasábamos de
cantantes durante el viaje, dando tregua a los chiquitos, y su consabida
pregunta: ¿Cuánto falta?
Esto
en condiciones normales, amén de de pinchar una llanta con toda la tribu a la
orilla de carretera, o que el motor se dañara, eso si era una odisea, pero a
dónde fuéramos, éramos tantos, que teníamos cuerda para rato, cada viaje tiene
sus anécdotas…
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como el día de Pascua, que los grandes, escondimos entre los huevos de
chocolate un par de verdad, recuerdo la cara de mi pobre hermano (casi siempre
nuestra principal víctima, ya que es el menor) para no compartir metiéndose el
huevo de un sólo a la boca
-
o cuando convencimos a Lillian, una amiguita de mi hermana, que le estaban
saliendo escamas, por nadar en el rio, lloraba amargamente, pues cada minuto
era más pez, y sus papás ya no la reconocerían
-
A mis abuelitos les encantaba jugar canasta por las noches con toda la
nietada, fueron horas de risas, y alegres anécdotas que contaban, mientras
jugábamos
-
Mi primo descubrió un día, las toallas intimas, en una cómoda en una
finca, y pensó que eran algo así como protectores, pues que se las coloca sobre
las orejas, codos y rodillas, y se sube al caballo, los vaqueros y demás,
doblados de la risa detrás de él, … mi papá lo vio pasar, y zasss que lo baja
del caballo, le manda a quitar “los protectores” y baja de los caballos a las
mujeres, y las castiga sin dejarlas montar, por no avisar
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Éramos tantos, y pasamos tan buenos ratos, que nos contaban y pasaban
lista… tengo miles de recuerdos gratos, eso sí éramos una tumba, jamás se supo
quién se tomo las dos botellas de wisky, (y ni digestión nos hicieron, si al
caso nos alcanzo para dos tragos); tampoco se supo quién escondió las
calzonetas de mi mamá por dos días en la playa (que aparecieron ante la amenaza
de regresar); ni quién vacío los frascos de repelente (acción que no trajo gracia,
pues a “todos” nos picaron los mosquitos)….
Es un parte de mis vacaciones, hay mucho más que contar,
fue una hermosa etapa de mi vida, ahora las vacaciones se han multiplicado,… en
la medida de lo posible, no siempre coinciden, pero en ocasiones se logra,
solemos juntarnos las hermanas, con los hijos y nuestros papás, son más de dos
carros, ya no se logra tan seguido todo el grupo, pero cuando se puede, es
Genial!
Autor: R.C. de Interés
- recuerdos de pedacitos de mi vida, que atesoro -