sábado, 30 de mayo de 2015

Cuando un bloguero al cielo se va

Recuerdo que hace muchos años, en los inicios de este Solo de Interés,  escribí sobre "La muerte de un Bloguero", un tema que nos costaba mucho tocar, y siquiera imaginar, y que en los comentarios de la anotación apenas podiamos pensar... aunque no hacía mucho como familia, habiamos acompañado desde el fondo del corazón y esperando que nunca nos dejara la "Uruguayita", algunos no la conocieron, otros aún la llevamos en el corazón.

O como con Marisa, Fiaris, Pili y Gabriel, no encotrabamos a Aurelia Cuesta en Facebook hace un par de años, y nos enteramos que había partido al cielo.
También me sigue recorriendo un escalofrio el corazón, cuando leyendo habitualmente "Entre el Olvido y Memoria" de Miguel Merino, leiamos "Demasiado sueño para ser adulto..."
y así como en la vida off-line, vemos partir personas de la vida on-line, quizas no las veremos nunca, aunque a lo mejor compartimos más con algunas de ellas.
Mis mejores amigas se encuentran en la red, y dos de ellas son mi familia por desición del corazón.
Tengo muchas personas a las que les he tomado real cariño, de otras he aprendido una enormidad y les guardo mucha admiración. Salvo un par de bichos raros, puedo decir que amo vida virtual socialmente, y realmente le pongo sentimiento a mis amigos.
Hace unos 10 días hablabamos con Angel y con Manuel de un entrevista en un Hangout, quedamos en el día y la hora. Y nada, le empezamos a escribir y  Angel y Jesus a llamarle... y nada....seguiamos todas sus redes todo el tiempo con la esperanza que apareciera... y nada... empezamos a escribir a sus contactos y nada.... el jueves 28 tuvimos noticias... Manuel se ha ido al cielo.

Las personas dejan huella en nuestras vidas y nuestros corazones, y su ausencia siempre será sentida.

Más hay otra cosa que no se nos debe escapar, en medio de esta tristeza, lo valioso de la "amistad"; no importa si la persona no te verá nunca, pero realmente te aprecia y vi como todos en la Comunidad de Seo y Marketing se preocupaban por Manuel, como lo vi en su momento con la Uruguayita, con Aurelia, con Miguel, y es que virtualmente también somos una familia. Y no me refiero solo a la ausencia, sino también cuando alguién se enferma, tiene una pena y porque no decirlo también en las alegrías.