miércoles, 24 de junio de 2009

EL PRINCIPIO DE PARETO


Probablemente conoces el Principio de Pareto (la regla 80 a 20). También es cierta en las negociaciones. El ochenta por ciento de las concesiones se otorga en el último veinte por ciento de las negociaciones.
Si trabajas contra el tiempo no lo reveles. Te pone en desventaja. Trabaja en los detalles, no lo dejes para después. A medida que el tiempo se acaba somos más propensos a otorgar concesiones.


Después de que Pareto enuciará el principio, se ha constatado que es aplicable a muchas y diversas situaciones. El principio dice que el 20% de una acción producirá el 80% de los efectos, mientras que el 80% restante sólo origina el 20% de los efectos. Para un reparto equitativo hay que conseguir minimizar el principio de Pareto, de forma que el reparto esté lo más alejado posible de una distribución de proporciones 80-20.
El Principio de Pareto es importante para el éxito en cualquier área.
Si eres un empresario, directivo o vendedor: El 20% de tus clientes producen 80% de tus ventas. El 20% de tus clientes te causan 80% de las quejas y problemas. El 20% de los empleados producen el 80% del trabajo. El 20% de tus productos producen 80% de tus utilidades, mientras que el otro 80% apenas pagan sus costos y gastos.
Obviamente, te conviene identificar las características de ese 20% que te producen el 80% para concentrarte en ellos, mientras buscas eliminar el 20% que produce poco o que sólo causa problemas. 
Aplicar la Regla 80/20 es importante para la productividad personal: El 20% de tus actividades producirán el 80% de tus resultados, mientras que el 80% (la gran mayoría) sólo te redituarán el 20% de tus resultados.

Esto quiere decir que si tienes una lista de 10 cosas para hacer, 2 de ellas serán igual o más valiosas que los 8 asuntos restantes. A veces una cosa en una lista puede ser más importante que todas las otras nueve. Para duplicar tu productividad, identifica ese 20% de tus actividades que producen el 80% de tus resultados importantes, y concéntrate en ellas. Igualmente, te conviene identificar el 20% de las personas, cosas, productos o situaciones que causan la mayoría de los problemas y elimínalos.
No debes poner atención en el 80% de las tareas de menor importancia hasta que has atendido al 20% crítico. Aunque ese 20% a menudo son las más difíciles, pero su "tasa de rendimiento" es tan alta, y tu tiempo y energía tan limitados, que son una clave al éxito.
Antes de comenzar a trabajar, siempre pregúntate: "¿Esta tarea es del 20% o del 80%?"


No olvides que tu productividad, va muy de la mano en que identifiques tus 80% y tus 20%

R.C. de Interés