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lunes, 17 de agosto de 2009

PENSAMIENTO GANADOR...JUGAR A GANAR!

...mientras la pelota ruede, y el juego continué, es posible ganar...las 4 convicciones fundamentales para ganar el juego del éxito.




Ganar, depende mucho de nuestra actitud, aferrarnos a nuestras convicciones, hacer sinergias para complementar... valorar a nuestro equipo, buscar soluciones y alcanzar nuestros objetivos, buscando oportunidades

R.C. de Interés

lunes, 3 de agosto de 2009

MOTIVATE A TI MISMO, EN EL CAMINO AL EXITO


La mayor recompensa que el éxito brinda es la propia satisfacción. 
Aunque frecuentemente asumimos que la acumulación de riqueza es la única medida del éxito, sólo es una forma de medirlo. 
Seguramente es una importante, pero el verdadero éxito está marcado por la satisfacción de saber que has hecho un trabajo y lo has hecho bien, que has logrado la meta que estableciste para ti mismo.
Einstein, por ejemplo, nunca alcanzó gran riqueza en su vida. Pero podría alguien decir ¿qué no era exitoso? Einstein alcanzó la cima de su profesión y cambió el mundo porque sabía lo que quería hacer y tenía un plan para realizar-lo.
-¿Cómo puedes motivarte a ser exitoso? 
La respuesta yace en seguir el mismo método que Einstein y todas las demás personas enormemente exitosas han seguido. Desarrolla un deseo ardiente por algo que quieras tener para alcanzar una meta más grande que has establecido para ti. Recuerda, hay una diferencia entre meramente querer algo y decidir definitivamente que la tendrás.
Una vez que tengas ese deseo ardiente, desarrollarás una intensidad de propósito que te permitirá sencillamente hacer a un lado obstáculos que antes parecían insuperables. Todas las cosas son posibles para la persona que cree que son posibles.
Establécete una meta definida en la vida. Escríbela. Apréndetela de memoria. Dirige cada pensamiento y todas tus energías en hacerlo realidad. En vez de permitir que altibajos temporales te saquen del camino, busca en ellos la semilla de un beneficio equivalente que pueda ayudarte a volver a la ruta para lograr tu meta.
Cuando Henry Ford comenzó a trabajar en su primer cochecillo sin caballo, gente menos astuta muchos de sus propios familiares y vecinos se rieron de él. Algunos lo llamaron un inventor loco. 
Loco o no, Ford sabía lo que quería y tuvo un deseo ardiente por lograrlo. También se rehusaba a reconocer cualquier limitación. Sin tener educación formal o entrenamiento como mecánico, él simplemente se educó a sí mismo. "Nada se interpone en el camino de una persona determinada a alcanzar una meta de vida". 
Ford cambió el rostro de América. Sus automóviles producidos en masa hicieron la transportación accesible para la familia promedio y abrió el país. Industrias enteras crecieron alrededor del automóvil: Sin el "Tin Lizzie" de Ford, no habría habido necesidad de redes carreteras (y los empleos que sus construcciones crearon), estaciones de servicio, franquicias de comida rápida y moteles.
Otro ejemplo perfecto es el de John Wanamaker quién comenzó como un cajero en Philadelphia en una tienda minorista. Desde el principio, se propuso tener una tienda similar algún día. Cuando anunció esto a su jefe, el dueño se carcajeo y dijo, 
- ¿Por qué, John, no tienes suficiente dinero para comprar un traje extra de ropa, o sí? 
- No, dijo Wanamaker. Pero quiero una tienda como ésta  o una aún mejor. Y voy a obtenerla. En la altura de su éxito, Wanamaker poseyó uno de los establecimientos mercantiles más grandes que el país ha conocido. 
-  Tuve muy poca educación, Wanamaker dijo años después. Pero adquirí la educación que necesitaba de la misma manera en que una locomotora toma agua la iba recogiendo mientras corría.
Recuerda, cualquier cosa que la mente del hombre pueda concebir y creer, la mente del hombre la puede lograr. La persona determinada a lograr el éxito empieza donde está, sacando lo mejor de cualquiera de las herramientas que tenga y adquiriendo cualquier cosa que necesite en el camino. Empieza de cualquier lugar donde estés, hoy mismo.
Fuente: Napoleón Hill

No me canso de admirar historias como las de Einstein, Ford y Wanamaker; pienso que si realmente nos propones alcanzar algo, con toda la determinación y sabiendo lo que queremos, podremos llegar al éxito de alcanzarlo

R.C. de Interés

domingo, 2 de agosto de 2009

ESPEJEO


Una de fórmulas para obtener éxito es utilizando la empatía, que es la capacidad que tiene el ser humano para conectarse a otra persona y responder adecuadamente a las necesidades del otro, a compartir sus sentimientos, e ideas de tal manera que logra que el otro se sienta muy bien con el.
Existen tres formas muy sencillas de crear empatía:
1. Espejeo corporal. Al ofrecer a alguien un espejo de su comportamiento, le enviamos el mensaje "mira, soy como tú", lo cual le proporciona un sentimiento de bienestar, de empatía, ya que a todos nos gusta vernos a nosotros mismos.
2. Espejeo de la voz. Otra forma es espejear el tono, el ritmo y la velocidad de la voz de la otra persona. Generalmente, todos hablamos a la misma velocidad que nos gusta escuchar. Si un cliente llega hablando rápidamente y uno le contesta con mucha lentitud, con toda seguridad no se va a sentir identificado y se va a desesperar; lo mismo sucedería si él hablara en forma reflexiva y lenta y uno le contesta rápidamente.
3. . Espejeo de la respiración. La tercera forma es observar la profundidad, la frecuencia y la amplitud de la respiración de la otra persona e imitarla.
Estas tres clases de espejeo: corporal, de la voz y de la respiración, son sólo algunas de las maneras que existen de crear empatía con los demás, y de reflejar a la persona que tenemos enfrente lo que está sintiendo por medio de la voz, de las palabras, del lenguaje corporal, con el fin de que se sienta muy bien al estar con nosotros, que al fin y al cabo es algo que todos buscamos.

En día a día y en las ventas el espejeo es una gran herramienta, que produce sintonía con las demás personas 

R.C. de Interés

domingo, 19 de julio de 2009

ACTITUD MENTAL POSITIVA


Sólo quién programa su vida con optimismo, logrará alcanzar sus metas.El desarrollo de una actitud mental positiva es fundamental para alcanzar el éxito.

La diferencia entre el éxito y el fracaso no es más que la postura que asumimos frente a las situaciones que la vida nos presenta, a la capacidad de autoestima que tengamos y a la forma como nos relacionemos positivamente con los demás.
Aprende a reprogramar tu mente subconsciente, con principios y actitudes que harán de ti una persona de éxito. Éste no depende de la suerte; depende de nuestra actitud ante la vida y es en nuestras manos donde podemos encontrar la solución.
Actitud Mental Positiva es lo que define al ser humano avanzado, ya que la mente es tan poderosa que puede lograr todo lo que uno se propone; el optimismo es excelente y de gran ayuda para las personas que son altamente negativas. Lo recomiendo.

Los Diez Mandamientos de la Actitud Mental Positiva
a) No juzgar nunca el día por el clima.
b) Cambiar la manera como empezamos el día.
c) No permitir que lo que está fuera de nuestro alcance, influya en nuestras decisiones.
d) Protegernos de los mensajes negativos.
e) Cuidar la manera como nos expresamos de los demás y de nosotros mismos.
f) Cambiar la manera de saludar a los demás.
g) Desarrollar una visión clara de nuestras metas.
h) No perder nunca nuestra admiración por la belleza del universo.
i) Apreciar y dar gracias por aquello que poseemos, por nuestras experiencias y habilidades.
j) Tener grandes expectativas de nuestro día, nuestras actividades y de las demás personas.
Una actitud mental positiva no te convertirá en el más rápido, el más inteligente, o el más fuerte.
Tampoco eliminará todos los problemas, pero sí te permitirá aprovechar al máximo tu potencial y obtener los mejores resultados. Ella no sólo te permitirá utilizar más eficazmente tus habilidades sino que también te ayudará a evitar aquellas cosas sobre las que no tienes ningún control y que te afectan negativamente.

Recuerda que Abraham Lincon decía: "Tú eres tan feliz, como te propones serlo" , te invito a que lo pongamos en práctica 

R.C. de Interés




viernes, 26 de junio de 2009

SUERTE Y EXITO

El éxito en cualquier actividad humana no se debe a factores externos, sino a factores personales.
Es falso que la suerte haga que nos vaya bien y es totalmente verídico que quienes tienen éxito son las personas o equipos que trabajan ‘adecuadamente’, es decir, hacen las cosas con plena conciencia de sus actos y con la capacidad que da el prepararse para desarrollar una actividad, porque el hecho de trabajar como locos no significa que se esté haciendo bien.
Muchas personas dejan su destino a la suerte y se escudan detrás de afirmaciones como: “Que suerte tuvo Juan al encontrar tan buen trabajo” o: “Si yo hubiese tenido la suerte de contar con el apoyo de mi familia...habría alcanzado el éxito profesional”.
Estas expresiones asignan poderes desmesurados a la suerte, quitando de nuestros hombros la responsabilidad que, para muchos, pesa demasiado: la responsabilidad personal por nuestro propio éxito y felicidad.
Al respecto, encontramos dos posiciones muy definidas:
• Los que consideran que las palabras “suerte” y “triunfo” no tienen cabida en la misma frase. Ellos se jactan de utilizar como lema personal la célebre oración que afirma: “Yo sí creo en la suerte; cuanto más trabajo, más suerte tengo”, como queriendo decir que la fuente del éxito es el trabajo duro y no la suerte.
• Aquellos que para justificar su mediocridad o quizás tratando de racionalizar su fracaso afirman que la suerte es la única que determina el éxito. Ellos creen que en la vida hay algunos afortunados que nacen con buena estrella, mientras que la gran mayoría, infortunadamente, nacen sin ella. Esta postura tiene muy poco de fundamento y mucho de conveniencia.
¿Hay algo más fácil qué culpar al destino por nuestros fracasos? La filosofía de la persona mediocre es aquella que dice: ¿Para qué preocuparse tanto por fijar metas, si total, lo que es para uno es para uno; y si no alcanzamos algo, pues es que no era para nosotros y seguramente no nos convenía, o quizás.... fue nuestra mala suerte?
Quien desea culpar al destino por sus desventuras, puede estar seguro que encontrará una excusa que le satisfaga, y aliados que la compartan. Pero el mayor inconveniente es que hacerlo no soluciona los problemas ni nos lleva más cerca de la realización de nuestras metas.
La falta de suerte es una de las excusas más comunes entre los fracasados. Pero, al igual que con cualquier excusa, ésta no produce soluciones reales y, sólo sirve para tranquilizar a la persona que la está dando.
¿Existe alguna relación entre la suerte y el éxito?
El gran escritor Norman Vincent Peale afirmó que:La suerte es el cruce de caminos donde la búsqueda se encuentra con la oportunidad.
En otras palabras, para que la suerte exista, deben darse dos elementos a un mismo tiempo: la búsqueda y la oportunidad. La buena noticia es que todos y cada uno de nosotros tiene la posibilidad de hacer coincidir estos dos elementos. Por un lado, debemos mantener un estado de búsqueda constante por todo aquello que nos pueda ayudar a triunfar y por otro, debemos encargarnos de crear las oportunidades que nos acerquen a la realización de nuestras metas. Esta es la fuente de la suerte y está en tus manos.

Autor: Camilo Cruz 
http://www.ganaropciones.com/unminuto18.htm

No podría estar más de-acuerdo, ya he dicho en más de una oportunidad que, "Mana del Cielo, no nos caerá" para alcanzar el éxito, debemos trabajar mucho, buscando oportunidades y lograrlas convertir en metas cumplidas, lo que será de éxito en nuestras vidas; fácil no es, requiere "dedicación y esfuerzo"

R.C. de Interés

miércoles, 24 de junio de 2009

EL PRINCIPIO DE PARETO


Probablemente conoces el Principio de Pareto (la regla 80 a 20). También es cierta en las negociaciones. El ochenta por ciento de las concesiones se otorga en el último veinte por ciento de las negociaciones.
Si trabajas contra el tiempo no lo reveles. Te pone en desventaja. Trabaja en los detalles, no lo dejes para después. A medida que el tiempo se acaba somos más propensos a otorgar concesiones.


Después de que Pareto enuciará el principio, se ha constatado que es aplicable a muchas y diversas situaciones. El principio dice que el 20% de una acción producirá el 80% de los efectos, mientras que el 80% restante sólo origina el 20% de los efectos. Para un reparto equitativo hay que conseguir minimizar el principio de Pareto, de forma que el reparto esté lo más alejado posible de una distribución de proporciones 80-20.
El Principio de Pareto es importante para el éxito en cualquier área.
Si eres un empresario, directivo o vendedor: El 20% de tus clientes producen 80% de tus ventas. El 20% de tus clientes te causan 80% de las quejas y problemas. El 20% de los empleados producen el 80% del trabajo. El 20% de tus productos producen 80% de tus utilidades, mientras que el otro 80% apenas pagan sus costos y gastos.
Obviamente, te conviene identificar las características de ese 20% que te producen el 80% para concentrarte en ellos, mientras buscas eliminar el 20% que produce poco o que sólo causa problemas. 
Aplicar la Regla 80/20 es importante para la productividad personal: El 20% de tus actividades producirán el 80% de tus resultados, mientras que el 80% (la gran mayoría) sólo te redituarán el 20% de tus resultados.

Esto quiere decir que si tienes una lista de 10 cosas para hacer, 2 de ellas serán igual o más valiosas que los 8 asuntos restantes. A veces una cosa en una lista puede ser más importante que todas las otras nueve. Para duplicar tu productividad, identifica ese 20% de tus actividades que producen el 80% de tus resultados importantes, y concéntrate en ellas. Igualmente, te conviene identificar el 20% de las personas, cosas, productos o situaciones que causan la mayoría de los problemas y elimínalos.
No debes poner atención en el 80% de las tareas de menor importancia hasta que has atendido al 20% crítico. Aunque ese 20% a menudo son las más difíciles, pero su "tasa de rendimiento" es tan alta, y tu tiempo y energía tan limitados, que son una clave al éxito.
Antes de comenzar a trabajar, siempre pregúntate: "¿Esta tarea es del 20% o del 80%?"


No olvides que tu productividad, va muy de la mano en que identifiques tus 80% y tus 20%

R.C. de Interés

martes, 23 de junio de 2009

PERSONALIDAD DE LA EMPRESA

Cada empresa tiene su personalidad, al igual cada ser humano, pueden parecerse, pero existen diferencias entre ambas.
Lo único previsible en el mundo de los negocios es la imprevisibilidad. Y lo único constante es el cambio.
Mira a tu alrededor y veras que las empresas tienen características como los seres humanos, las hay: alegres, tristes, extrovertidas, irresponsables, altruistas, inteligentes, generosas, creativas, etc. 
Existe toda la gama en el mundo empresarial. Y es simple, las empresas están integradas por personas que poseen estos atributos.
Cuando se inaugura una empresa, todo es fiesta. La energía y dinamismo reinan por todos los rincones. Calidad, eficiencia, eficacias, innovación y lealtad son ideales compartidos por todos, automotivados y esperanzados al crear esta nueva empresa.
La verdadera cultura de la empresa no se moldea con los discursos de sus fundadores y de los ejecutivos de alto nivel; se forma con los ejemplos, las actitudes cotidianas, y la suma total de los valores, los sistemas de creencias, las expectativas y las reglas no escritas. Estas reglas no escritas comienzan a estructurar todas las relaciones funcionales y a todas las personas en el entorno laboral, adquiriendo mas fuerza en la practica que las formas oficiales.
Lo ideal es dejar que los empleados, en un ambiente franco y abierto, participen en la creación de esas nuevas reglas, que podrían ser más o menos estas:
- aprecia tu trabajo
- habla bien de la empresa
- se responsable
- trata a todo el mundo con respeto
- comparte la información
- confía en la administración
- forma parte de la solución no del problema

Sobre todo esto último, las empresas valoran a quienes aportan soluciones, no es que no existan problemas, pero los ven como una retroalimentación, y buscan soluciones; el que aprecia su trabajo es responsable, comparte información (hace que todos a su alrededor crezcan) respeta a los demás, confía en la administración de la empresa y se distingue por que habla bien de ella

R.C. de Interés