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lunes, 19 de octubre de 2009

LAS IDAS AL SUPERMERCADO

Hace un par de días que fui al supermercado, me acorde cuando mis hijos eran pequeños.
Pedirles en la actualidad que me acompañen es casi un insulto, por supuesto que tienen cosas más importantes que hacer, aunque si benefician del surtido de las compras.
Cuando eran pequeños era distinto, morían por subirse al carro cuando yo decía, ¡voy de compras!
En el camino siempre les decía que les compraría tan solo una cosa, que no podíamos salirnos de la lista, en ese momento, estaban absolutamente de acuerdo, los tres al unísono respondían: 

- ¡si mami!
Claro al llegar no más allá de la segundo góndola, sufrían una transformación: quiero, necesito, por fa, a la mama no seas mala, me he portado bien, mis próximas calificaciones vienen de primera…. Era el Rosario de los tres, y mi letanía del No!
Seguían usando mil invocaciones, ya no me das regalo de cumpleaños, a mi hermano le diste la vez pasada, cada vez eran más refinados.
Viene a mi memoria, porque el chiquito que lleva la señora, en la carreta de al lado lleva un cara, de arruga, con puchero por supuesto el labio inferior mas salido. Pero va en lo normal.
Al llegar a las verduras, me encuentro una niña, literalmente tirada, en el piso llorando, mientras la mamá, hecha unas manzanas, y le advierte si no te levantas enseguida, no comerás manzanas al llegar a casa. 

-  Las quiero ahora, ya!!!, grito la pequeña
-No porque no están lavadas, le contesta la mamá pacientemente. 
- Ya, ya, ya ¡!! sigue gritando la niña, mientras continuó, y las personas que pasan por allí reflejan cierta incomodidad en sus rostros.
Mis hijos en el departamento de la fruta se volvían técnicos en nutrición: 

- Dice la maestra que las uvas, son buenas para la lonchera y que la lechuga es peligrosa por los gusanos.
Me puedo imaginar, lo que ellos podrían en la carreta si uno se los permitiera, lo hiper-activos que se estarían con cualquier cantidad de golosinas y gaseosas, claro todos hemos sido niños, a esa edad los vegetales verdes no son tan importantes como los chicles.

  • Pero se preguntaran:¿A qué viene esta historia???
Cuando ofrezcamos un "no" o un "si", cumplamos. Se que se nos parte el alma, decir que no, a nuestros hijos, sobre todo ante cosas tan simples como una manzana, …. Pero si no sostenemos lo que cumplimos cada vez será más fuerte el berrinche. Esto casi segura que la mamá de las manzanas (no por juzgarla, como ejemplo) le dio a su hija la manzana al llegar al casa, y con ello le dio la autoridad, para seguir comportándose así.
Mientras el chiquito del puchero, no va tan feliz, pero esta aprendiendo a comportarse.
Recuerdo, que uno de mis hijos estuvo castigado una semana, sin ver tele, porque en una de las gloriosas idas al supermercado, se le ocurrió, pedir limosna: 

- Señor no me regala dinero, porque como mi mamá es divorciada, no me comprara nada. 
- Ja! Casi lo pellizco, yo estaba mas roja que un tomate, y el señor, feliz, sacando su tarjeta de presentación, presentándose, ofreciéndose a comprarle a los tres chocolates, que de paso recién se había divorciado, y que cual era mi nombre y mi teléfono. No paraba de hablar, a Dios Gracias, porque me dio oportunidad, de contestar a su interrogatorio, de decirle gracias, tengo que seguir.
Aprendamos a mantener lo que les ofrecemos a nuestros chiquitos, aunque se nos parta el alma, es por su bien!


Autor: R.C. de Interés

"Los hombres son todos parecidos en sus promesas. Sólo en sus acciones es donde difieren." Molière