jueves, 1 de octubre de 2009

OCTUBRE

La tarde es una rosa vagamente
en la rama desnuda del ocaso.
Una rosa ceniza, como un frío
beso crecido en unos muertos labios.

Leve sombra desliza

su palidez de hielo entre mis manos.
Las pupilas alargan sus miradas
como cautivos pájaros.

Octubre otra vez fruto

de este paisaje, este árbol
donde día tras día oscuramente
mi pobre corazón se va quedando.

Vivir es reencontrarse

en todo lo lejano,
ser otra vez aliento en el paisaje
que fue otra vez soñado.

Vivir es ser corteza de este roble

que en hielo y sol el tiempo va quemando.

El mar de la memoria

se enciende, se ilumina, y a su amparo
el corazón revive,remoza primaveras, sollozando.

La tarde es una rosa vagamente

en la rama desnuda del ocaso.

A la piadosa luz de octubre vuelvo

y entre la tibia cuenca de mis manos

como un niño dormido

mi corazón levanto.

Vivir es retornar a cada Octubre

para sentirse el corazón dorado.

La tarde es una rosa vagamente
ceniza.
Octubre es fruto
otra vez en el árbol.

AUTOR: Leopoldo Urrutia de Luis, más conocido como Leopoldo de Luis.