viernes, 26 de julio de 2013

Abuelita a la carta!!!



Hoy día de San Joaquín y Santa Ana se celebra el día de “los abuelitos” en mi país, pero sobre todo en mi corazón.
Algunos ya han leído y se han enterado un poco de mi abuelita, a la que adoro.
Entre una y otra cosa, la boda de mi princesa, luego que puso enfermita (que a Dios gracias ya sale adelante), le ido variando nuestros almuerzos de los sábados, últimamente por los Hangouts, en los que estos muy entusiasmada aprendiendo y compartiendo; siempre le llamo religiosamente todos los días, y la visito cada vez que puedo.
Pero, cuando yo voy, ella ya viene… (Esto fue justo el viernes pasado)
halo
que haces?
Limpieza Aby (mentira trabajo unos bocetos)
Ahhh, muy bien así estará todo en orden cuando llegue ( ya se invito –pienso-)
Claro esta bien el lunes
No, el lunes estoy ocupada, será sábado como siempre (zass, empiezo a pensar por donde me escabullo hay HO)
Ahhh, creo cualquier otro día queda, pensaba ir al dentista o encerar el piso
No, para nada, es el sábado, y como ya me queda poco… (prepárate, va el chantaje , me repito… y me respondo: la hace feliz ¿verdad?, vamos ¿qué cuesta darle gusto?)
-  Sabes no tengo tu Nit( # de Identificación Tributaria), a mano, para la factura, y paso comprado las “feas hamburguesas “ para no complicar ( va el # de la factura, ella compra y yo pago, además ya tiro el anzuelo “ feas”, se que esta enganchando, y la dejo: - porque la adoro- , un poquito de trabajo, nada me cuesta si la hace feliz –me repito- mientras de reojo veo, todo lo que hay que super sacudir, porque como quien no dice nada: pasa el dedo por todos lados: y lo muestra como encuentre polvo)
Claro, me  hubiera gustado, la sopa de pollo y verdura que haces, que no me queda y nunca encuentro la receta
(jaja, me hago un tantito la desentedida) ahhh la receta te la doy ya
No porque  apenas puedo leer y escribir, con este problema de la macula (está vez se refiere al ojo, algo también ha visto en Discovery Channel)
-  Paso por las hamburguesas, ya sabes que almuerzo a las 12, y llego desde las 9:30 am.  (afirma), además de feas, estarán frías y recalentadas, “solo a ti te gustan”,  - sigue de victima – pero, lo bueno es que nos veamos, en tu casa,  y no tengo ganas que sea  un restaurante ( por si me escabullía por allí)
-        
Sabes ya revise, tengo todo lo que lleva la sopa, te la preparo
-  Ahhh entonces llego desde las 8:00 am, si puedes hacer la receta doble, mejor –contesta de inmediato - , digo lo mismo, cuesta pelar y picar 3 que 6 zanahorias y así me traigo un “topper” para la casa (estoy pensando que de milagro no se le ocurrido, que le cocine todos los días o casi todos, con reparto de domicilio)
El caso es que es que el viernes por la noche, me quede picando las verduras y el pollo, además de limpiando (por todos lados veía polvo), al día siguiente cuando sentí, me despertó, la bocina de su carro, vi el reloj de reojo, 7:55 am. Era de esperarse, más puesta que un zapato, y yo con los brazos abiertos; con el sentimiento del Hangout, pero chochando a la abuelita.
Brinque de la cama, me trabe un delantal y le abrí, en un solo. 
Entro como siempre revisando todo, le serví el café, la deje puestecita en el sol, y le dije que solo me bañaba y regresaba… de allí para adelante: "toda para ella", la comida estaba lista, y "ella como siempre había elegido el menú a la carta"... me volvió a contar de sus enfermedades, de lo que ha visto en la televisión, de sus amores, de cuando yo era pequeña… y yo: como que era la primera vez, que me lo decía,  -y es que realmente cada vez,- hay un nuevo gesto, algo que le añade, o algo que mi corazón quiere encontrar.
Lo que es innegable es que la adoro. Y por más que refunfuñe, a veces, se que ella a mí.



Autor: María Asturias