Es un antiguo candando y una hermosa cerradura como tal, la que capturo mi cámara.
En determinadas circunstancias, a veces decidimos, para evitar más daños, guardar nuestros sentimientos, “bajo siete candados”, es como no querer exponerlos más. De hacerlo así, nos perdemos, lo tan bueno, pero –pienso- también lo bueno y lo bello.
Cuando levantamos “muros” por llamarlo de alguna manera, nos alejamos sí; y esta bien quizás: de lo que nos puede ser tóxico; más recordemos, que como se ve al trasfondo de la cerradura, que hay más, ... hay bosques, hay flores, …hay personas que nos estiman y más que ello que necesitan de nosotros.
A veces, los sentimientos duelen y por ello los guardamos:
Puede que algunos sentimientos o situaciones, nos lleven a un dolor emocional, por lo que, valga la redundancia, guardamos el corazón bajo 7 llaves o más. Podríamos decir o pensar: "me duele el alma" o "me duele el corazón "Cierro, con otra reflexión, quizás a lo mejor, nos tomarnos “a titulo personal”, cosas que no van, y sólo nos hacen sufrir, sino les damos el enfoque correcto. Así como sus circunstancias son diferentes, la forma de llevarlo, también es diferente para cada uno de nosotros. Puede ser por multiples razones, quizás atravesamos un duelo, puede que hayan personas tóxicas en nuestras vidas que nos quiten un tanto la paz, problemas en el trabajo... explicaciones de este dolor, que nos apacha el corazón, toda una gama.
Pienso que si en vez de guardarlos bajo 7 llaves, los gestionamos de otra manera...enfrentándolos, cambiando lo que haya que cambiar... podremos estar mucho mejor.Se me olvidaba, algo que también pasa, si le damos muchas vueltas, a alguna circunstancia o sentimiento, se hace el “efecto de bola de nieve” a lo mejor es más fácil: ¿preguntar, hablar, aclararlo?
Fotografía: Regina Castejón

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias tú opinión, es muy valiosa para mí y me agrada conocerla.