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jueves, 24 de septiembre de 2009

EL OLVIDO

En los procesos memorísticos normalmente la información pasa de nuestra memoria a corto plazo (memoria con poca retentiva) a nuestra memoria a largo plazo y esta información suele ser la que nos resulta significativa.
Por ejemplo, es bastante complicado olvidarse del día en que nos licenciamos, o del primer beso, mientras que es bastante fácil olvidarse de información que no tiene ninguna significación, como el color del coche de nuestro vecino.
Cuando procesamos la información es cuando le damos significado y la información considerada importante se transfiere a nuestra memoria a largo plazo.

No podemos hablar de memoria sin mencionar el olvido.
El olvido no es realmente tan malo sino que, de hecho, es un fenómeno bastante natural.
Hay muchas razones por las que nos olvidamos de las cosas.
En primer lugar puede ocurrir que una cierta cantidad de información nunca llega a la memoria a largo plazo, por saturación o por falta de significación.
En otras ocasiones, la información llega a ella, pero se pierde antes de que pueda unirse a nuestra memoria a largo plazo, debido a interferencias o problemas en el proceso memorístico.
Otras razones incluyen por el ejemplo que el olvido se produce por el desuso, lo que significa, que la información que no se utiliza durante un período de tiempo se acaba desvaneciendo.
Por lo que no poder recordar algo no significa que la información haya desaparecido sino que a veces la información está a ahí pero por lo que sea no podemos tener acceso a ella. Esto puede producirse, en muchos casos, por las distracciones a nuestro alrededor.
En otros casos se puede producir la amnesia disociativa. Entonces, la persona inconscientemente saca un recuerdo de su alcance porque no desea recordar las emociones asociadas a él. Esto sucede a menudo en los casos donde los adultos se olvidan de incidencias de abuso sexual cuando eran niños.


FUENTE: SABER.COM