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lunes, 15 de marzo de 2010

ME TENGO QUE IR...

- Mmmm. – le dije
Y el silencio estuvo presente un largo rato.
Luego, buscando salir de allí dije: 

-Necesito irme, no me puedo quedar.
No era cierto, no tenía nada que hacer, pero yo sabia que si me quedaba empezaríamos a platicar, y primero seria el nudo en la garganta y luego las lágrimas. Y no me gusta llorar, prefería marcharme lo antes posible.
Nuestras miradas se encontraron un momento, yo baje la mía, realmente ya no quería remover el pasado, y mucho menos el presente.
Seguro que la conversación, empezaría de un momento a otro, como siempre primero cosas sin importancia las noticias, luego preguntaría: 

- ¿Tienes algún chisme?
Podría ser que nos quedáramos en algún libro, algún comentario, o que la conversación cayera en el punto muerto.
¿Qué es el punto muerto? ¿Cómo estoy? ¿Qué voy hacer? ¿Cómo están mis hijos?
Esta conversación, es como una ciudad cubierta por bruma, durante años yo insistí en preguntar, más nunca obtuve respuestas. Aún ahora sobre cosas que si sé, resulta que no son. Por ello le llamo el punto muerto, no hay respuestas, y convencida que no las habrán; no tiene mucho sentido hablar sobre lo que me duele, lo que lastima hoy y lo que me lastimo antes.
Así que finjo mi sonrisa, tomo mi bolsa, con las llaves del carro en la mano y me despido, cuando mis hijos iban a "Taekwondo", el profesor decía:

- defensa alta, ataque medio.
Igual le sigo queriendo, aunque él ya no este para mí; es mi lugar feliz, más aprendí a llevar la situación.

Autor: R.C. de Interés

- De pensamientos en voz alta y sentimientos -

“Estar preparado es importante, saber esperar lo es aún más, pero aprovechar el momento adecuado es la clave de la vida.” Arthur Schinitzler