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sábado, 4 de agosto de 2012

DE TU SINIESTRA PARTIDA

Dime que es mentira, que no es verdad, que estas aquí, que aquel sábado no ha ocurrido.

Que el horror, al fin cederá al olvido. Que mi silencio es en vano.

Veo el reloj inconscientemente, cuánto tiempo ha pasado, semanas… pienso a esta hora estabas.

Parece un juego, no lo es.

Cuántas lágrimas, aun no terminan;  si, es que me ves: mira estas líneas oscuras, llueve, el cielo es gris, los sábados por la tarde, se repite en mi mente el triste episodio, al que dejaste encadenada mi alma.

Minuto a minuto, mi mente repasa, cuánto lastimaste mi vida!, cuánto sufrimiento, se que no soy responsable, lo se, más  es grande el daño que dejaste.

Mira mis lagrimas, mis ojos fallecen ante tanto dolor, mi corazón sangra, mis labios, aún se niegan a decirlo. Espero despertar y que sea un mentira; regresar el tiempo, saber que estas.

Estoy aquí, como la luna, en aquella noche, sola, sin conformarme, sin soñar, sin entender, en zozobra... contigo se fue mi calma.

Me dejaste en un abismo de miedo, sin pronunciar palabra, con toda la imagen de tu partida, te fuiste, me hundiste, ¡Qué huella para destrozar escogiste!

Ni tan sólo  un ápice  pensaste, que de luto vestirías  mi mundo; ¿por qué sabes? Yo sigo en él, aunque tú no estés.

En una eterna "agonía de silencio", en la que mi mente infecunda no encuentra el olvido; sábado con sábado, la imagen, el sentimiento, la agonía regresa… espera aguarda,… las dos de  la mañana, la hora del horror, la hora del silencio, no es mentira: es la cruel realidad, la triste agonía, en que dejaste mi vida, mi esencia, mi alma, en el negro pantano, de tu siniestra partida.

Autor: R.C. de Interés





"No me digas por favor, que no vuelvo a verte,
pues, para mi la vida: si ya no estas junto a mí"...